Trattoria d'Aldo: auténtica comida italiana en el centro de Gijón



Llevaba tiempo queriendo conocer este restaurante italiano recién abierto este año por Aldo, antiguo encargado de la pizzería La Nonna. Tras mi última y desastrosa visita a La Nonna después de los cambios sufridos en su dirección (ver post), lo cierto es que había pasado a formar parte de ese grupo de "exiliados" de esta pizzería que se preguntaba dónde habría ido Aldo y su buen hacer que siempre se dejaron notar en el restaurante de la Avda. Castilla, y una vez localizado su nuevo restaurante en el barrio del Carmen, todo el mundo me había hablado muy bien de él. Acompañado de unos amigos también "exiliados" de La Nonna, un día decidimos comprobarlo.

La pizzería trattoría d'Aldo se ubica en la c/Carmen, una bocacalle de Pedro Duro que sale junto al teatro Quiquilimón. Es un local modesto pero que han sabido decorar de forma sencilla con un mobiliario, unos manteles, unos colores y unos detalles que le dan un ambiente agradable y acogedor, aunque creo que se queda un poco justo; no obstante el principal protagonista y lo que destaca en este italiano son dos cosas: la enorme cocina, totalmente expuesta al público y donde destaca un enorme horno de leña, y el propio Aldo, que con la simpatía y la extraversión que le caracterizan te recibe con los brazos abiertos y enseguida hace que te sientas no como un cliente, sino como un invitado al que va a dar de comer en su propia casa.

La carta de Aldo es variada sin caer en la exageración, y te permite degustar números "antipasti" (entradas), platos, pastas, pizzas y postres de la gastronomía italiana destacando, como sello de la casa, que los ingredientes son caseros, la pasta se hace toda a mano, y por supuesto las pizzas y las pastas hechas al horno de leña... Toda una tentación para cualquier amante de la comida italiana.

Todos sabemos que una cosa es lo que se diga en la publicidad o en la carta de un restaurante, y otra muy diferente lo que se ofrezca a la hora de la verdad al cliente. Por desgracia todos hemos experimentado la picaresca de algún establecimiento que nos ha querido dar gato por liebre o vendernos la moto de que algo es fresco o casero cuando realmente es congelado o comprado. Pero al final todo eso se comprueba en el plato, con el sabor y la textura de la comida... y desde luego que Aldo pasa la criba con nota alta.



De entrante pedimos como aperitivo unos mejillones con salsa ligeramente picante, servidos calientes y perfectamente aderezados, así como un queso provolone a la plancha que llegó acompañado de pimientos, anchoas, tomates y rúcula. Ambos son dos platos típicos de la gastronomía italiana y tenían un sabor estupendo, presentados de forma sencilla pero natural, agradable a la vista y que invita a comerlos. Las comparaciones con nuestra mala experiencia en La Nonna se hicieron inmediatamente inevitables, sobre todo recordando el triste provolone pobremente presentado y acompañado de unas rodajas mal partidas de tomate de nuestra última visita. Antes de eso tengo que añadir además que, durante nuestra espera inicial, Aldo nos trajo para todos como aperitivo para ir abriendo boca unas rodajas de pan con tomate fresco, queso y rúcula, servidas elegantemente sobre una bandeja de pizarra y realmente muy muy sabrosas.



Todo esto no sólo nos sirvió de entrante sino que prácticamente nos hubiese servido de comida, porque además de estar bueno era abundante. Pero lo mejor estaba por llegar. Mis acompañantes optaron por probar las estupendas pizzas de masa recién hecha calentadas en horno de leña, así como un par de lasañas. Estas últimas sólo pude probarlas un poco pero sólo por el olor ya se diferenciaban notablemente de nuestra última mala experiencia italiana, y con un simple bocado mi paladar pudo comprobar que aquello era más que olor: realmente su sabor era magnífico, y sin ser un fan de las lasañas hacía mucho tiempo que no probaba algo tan bueno (por cierto que también sobró y quien se la llevó pudo comerla al día siguiente sin problemas, y con igual sabor).

Las pizzas saltan enseguida a la vista por su aspecto (perdonadme porque la foto no les hace justicia). Son enormes, no caben casi en el plato, y bastó un simple vistazo para darse cuenta de que son verdaderamente pizzas artesanas hechas a mano, y un simple bocado para comprobar que la masa es recién hecha y fresca al igual que los ingredientes, que pueden saborearse en toda su plenitud. En este caso era una pizza principalmente vegetal hecha al gusto (Aldo no nos puso ningún problema a cambiar los ingredientes) y otra de bacon, gambas y setas que a mí personalmente me encandiló. Por supuesto una de ellas fuimos incapaces de acabarla y nos la llevamos para casa. El precio de las pizzas (8€ la más cara), dado su tamaño, calidad y preparación, es realmente muy atractivo y las convierte en una de las estrellas de este restaurante.



Por mi parte, y siguiendo con las comparaciones con La Nonna, quise poner a prueba a la cocina de la Trattoria d'Aldo y probar un "Tris" de raviolis, ya que mi plato favorito en La Nonna era precisamente el "Tris Nonna"... Aldo me aseguró que, tal y como decía la carta, la pasta era de elaboración casera, y eso no sólo se confirmó sobre el plato, sino que además el Tris de Aldo ganó pero vamos... por goleada por toda la escuadra. De nuevo hablamos de tres pastas distintas rellenas de otro trío de ingredientes y cubiertas por otras tantas salsas, pero la diferencia salta a la vista y no sólo por la cantidad y la presentación, que es lo de menos, sino por algo que como siempre no se puede captar en una fotografía: el sabor y la textura. 

El carácter casero y recién hecho -no congelado y descongelado- de la pasta se deja sentir desde el primer bocado, y los ingredientes acompañan a la perfección también con todo su sabor y sin encontrarnos durezas ni partes semi-congeladas o insípidas. No me comí todo el plato no por falta de ganas, sino porque buena parte acabó en el plato de los otros comensales pidiéndoles que probaran esta maravilla. Incluso la carne de uno de los rellenos estaba sabrosa comida por sí sola y perfectamente hecha, y no era ninguna masa amorfa descongelada y carente de sabor. La combinación de salsas, ingredientes y pastas también me pareció perfecta y se apreciaba perfectamente la diferencia de sabores, no por unas salsas vertidas por encima como en La Nonna, sino por los propios ingredientes, que son los verdaderos protagonistas -como corresponde- de este plato. Realmente me deshice en elogios hacia este plato del que cada bocado era una experiencia y un gustazo, y me muero de ganas por volver a probarlo.

De postre pedí también, al igual que en mi última visita a La Nonna, un tiramisú que esta vez sí era casero, abundante, muy sabroso y consistente, nada de bizcochos rehogados con sabor a café. Mis acompañantes rehusaron pedir postre so riesgo de tener que pedir una ambulancia: y es que realmente en este restaurante italiano se come bien, muy bien. 

No nos trajeron detalles con la cuenta (nos invitaron a los cafés, que es una buena costumbre que se está perdiendo) pero realmente tampoco los necesitábamos: el detalle fue el cariño de Aldo, con quien nos hicimos una foto, o la propia cuenta, nada cara para todo lo que comimos, o la satisfacción de salir de allí realmente satisfechos y habiendo pagado por una comida abundante, fresca y de calidad, cocinada y servida con cariño, y exquisita al paladar. El tema común de conversación al salir fue todo lo que nos había gustado este restaurante italiano, y me quedo con la frase de un amigo: "Lo siento por el resto de pizzerías... Pero ya tengo mi italiano en Gijón". Creo que eso lo dice todo.

Mi valoración no puede ser más positiva. Después de mi pésima experiencia en La Nonna, la visita a la Trattoría d'Aldo ha sido un contraste como la noche y el día, y una gran experiencia que cumple e incluso supera con creces las expectativas creadas. Aldo ha hecho un gran trabajo, y con fundamentos muy sencillos ha abierto en pleno centro de Gijón uno de los mejores restaurantes italianos que conozco y al que, si sigue por este camino, le espera un gran futuro. Bravo Aldo, esto sí que es comida italiana de verdad.

Localización: Google Maps


CALIFICACIÓN
(1-muy malo, 2-malo, 3-normal, 4-bueno, 5-muy bueno)

Comida: 5
Ambiente/Decoración: 3
Limpieza: 4
Servicio/Atención: 5
Relación calidad-precio: 4
Recomendable: SÍ

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